LA TIERRA
Unamos nuestras manos, ¡combatamos al mal que nos persigue!
Entrañable vínculo el del agricultor y su guadaña y el de ellos a la tierra. Relaciones terrenales necesarias para el cambio. Somos vínculo. Pura relación interconectada por profundas raíces que nos sujetan, estamos suficientemente agarrados para crear nuestra propia estructura. Desertificación de los bancos, terremotos que destrozan cajeros. Contemplemos los espectáculos de la naturaleza, la intensidad de sus volcanes y la afectividad de su belleza.
Tierra que a nuestros pies es nuestro techo, desposeídos de nuestras tierras perdemos el refugio, quedamos sin guarida. Pero no nos escondemos, ni nos encogemos, crecemos hacia arriba porque el suelo es nuestro techo. Sembramos tempestades y reconocemos la fuerza de los rayos. Así creamos nuestro hogar y tenemos la puerta abierta.
El relieve de la tierra no es un límite, La unión con el aire y el mar son nuestro horizonte de posibilidades. Hablamos más bien de una unión, unión de fronteras, reunión de civilizaciones. Tierra firme queremos pisar desde una frontera a otra. No hay miedo a caminar, ni siquiera en los abismos. Mientras seamos capaces de soñar !Existe la lucha! La lucha campesina, la lucha de los pobres, la lucha de una madre por sus hijos, y porque ellos formen parte de la camada. Una mujer de parto que perpetúe la fertilidad de la tierra. Nuevas metáforas para la revolución. Partisanos embarazadas. Madres labradores. Pues eso es lo que somos, semillas del cambio, elementos de la naturaleza, fragmentos que toman SU PARTE.
Chiquitas nuestras manos frente a los camiones policiales, chiquitos los granitos de arena, chiquitos parecen, muchos granitos chiquitos ya son un montón…dos montones, tres montones, montículo, colina, montaña…cordillera…granitos en las plazas, sigan disimulando, pequeños montones en cada barrio, tiendan sus manos, cubran los edificios, tormenta de arena, cada granito un NO disparado, y juntos formando la gran afirmación!
¿Y si llueve? Sin miedo seremos barro, nunca quietos granitos, arenas movedizas, secretas, ocultas, invisibilizaron nuestros despidos, invisibilizaron nuestras protestas, invisibles ahora nuestras fauces, la clandestinidad movediza acecha…
¿y a los nuestros? fundirnos con plantas, formemos adobe, muros que protejan, hogares, y también barricadas, pequeños granitos, gigantes defensas, abramos camino al sol; entre el hormigón está la tierra esperando ser sembrada; bajo los adoquines no habrá playa, pero sí que hay tierra, tierra y más tierra, infinita, esperando asfixiar a los monocultivos; que emerjan de nuevo las malas hierbas, ¡no queremos carreteras, queremos huertas!, las rocas avanzan ¡asalto al asfalto!, las rocas que pueblan las manos, las rocas se lanzan inquietas, las rocas que siembran futuro sobre sus yermas cabezas, ya no son tiempo de rocas corazones es tiempo de liberar la coraza de los corazones, la tierra de las manos y las manos en la tierra.
Texto de “La Tierra” del grupo de colegas Guindilla Bunda, proyecto de animas perdidas.
